Ni la muerte nos va a separar; Desde el cielo te voy a alentar.

martes, 12 de julio de 2011

La seducción.

Alejandro D, filósofo del siglo pasado, afirmo que todo lo que hacemos en la vida, lo hacemos para seducir. Seducir a alguien, es lograr que desee lo que uno quiere que desee. Seducir es incentivar, estimular, provocar el deseo en el otro.
Muchos esperan en silencio detectar una señal en el ser amado, esperan ser deseados. A otros, lo que los seduce, es sentirse deseados. A otros, nos seduce lo opuesto, sentirse no deseados. A otros, los seduce lo prohibido, lo imposible, lo que no pueden tener. ¿Existe una sola manera de seducir? ¿Es posible seducir a alguien que no nos desea? ¿Alcanza con la seducción para el amor?. si se desea lo que no se tiene, cuando se tiene, ¿se sigue deseando? ¿Tendrán algún efecto las “técnicas de seducción”?...
“Todo un tema el de la seducción… ¿nunca te paso que no sabes como hacer para que la otra persona se de cuenta de lo que te pasa sin echar a perder esa relación?”…
Para seducir hay que tener la paciencia del pescador; saber esperar el momento exacto. Yo creo, que tal vez la mejor técnica sea no tener técnicas… pero guiándonos a través de la intuición seguramente sea mas fácil que a través de la razón. Tanto especular, le juega en contra a la seducción. La intuición, en cambio, nos abre nuevas puertas, nos da nuevas llaves.

Uno pretende que sueñen con nosotros, queremos ser el único en la vida del otro, pero solo se puede aspirar a ser el elegido.
Seducir tiene sus vueltas; a veces, el amor muere cuando damos nuestro amor por sentado, y renace cuando sienten que pueden perderlo. Nos preocupa mucho que no haya terceros dando vueltas, pero a veces, esos terceros, ayudan a la seducción, la encienden.
El mayor riesgo de un seductor, es caer seducido; ahí se vuelve torpe, predecible. El riesgo de un seducido, es su inseguridad, que puede llevarlo a cometer ciertas torpezas…
Uno no sabe por que ama, ni por que es amado. Seducir tal vez sea simplemente ayudar un poquito a esa magia que ocurre, sin que sepamos bien como ocurre, ni porque.

Pensamiento lateral.

Desde que nacemos aprendemos a ver y entender las cosas de una sola manera. Galileo Galilei afirmó que la tierra giraba alrededor del sol, y no al revés. Todo el mundo lo humilló. ¿Cómo podía afirmar semejante desatino? Si todos veían, claramente, que el sol era el que se movía y no la tierra. Muchos acusaron de loco a Colón cuando supuso que la tierra era redonda. Si todos veían claramente que la tierra era plana. En su época, le gente disfrutaba de los libros de Julio Verne, aunque para todos era un autor fantasioso. ¿A quién se le podía ocurrir, en aquel momento, que una nave podía viajar debajo del agua, o que se podía viajar a la luna? Pero cuando nos animamos a pensar diferente, aparecen soluciones diferentes. A veces, para llegar a algún lugar, hay que dar rodeos, ir y venir. En general, solo confiamos en nuestros ojos, cuando tenemos más sentidos. A veces no es viendo, sino tocando, oliendo, escuchando o degustando que se resuelve algo. Entendemos las palabras de una sola manera. Una eminencia es un hombre para todos. ¿Por qué una eminencia no puede ser una mujer? Dejar de lado la única manera que tenemos de ver el mundo...
Bueno, de eso se trata el pensamiento lateral. Nada tiene una única solución. No todo es lo que vemos con los ojos. Por algo tenemos otros cuatro sentidos más. Simplemente tenemos que animarnos a usarlos, y aprender a ver. A ver con los otros sentidos. No todo es lo que vemos con los ojos, siempre hay más. Mucho más. Simplemente, hay que aprender a ver.

Paz.

¿Cómo empieza una guerra? Todo empieza con una diferencia de criterios, unos piensan una cosa, otros piensan otra; pero después, algunos quieren imponer su criterio y empiezan las discusiones. Y en un momento se deja de razonar, y comienzan los enfrentamientos. Sólo resta tener a mano algo con lo que imponer un criterio a la fuerza, y no hace falta más. Ya se desató la guerra; una vez en guerra, sólo se puede desear algo de paz.

Nada da más paz que volver a casa. Volver a tu lugar, a tus olores, volver a la gente que amás y que te ama, eso da mucha paz; todos los viajes en realidad son un viaje de regreso a casa.

¿Por qué los viajes nos cambian? ¿Por qué al volver de un viaje sentimos que no somos los mismos que antes? El regreso a casa tiene una mezcla de... melancolía y felicidad, melancolía por todo lo nuevo que dejamos atrás, y felicidad, por volver a casa; porque en casa... siempre hay algo de paz.

Qué, cómo, cuándo, dónde y por qué.

Los grandes momentos de la vida están llenos 
de preguntas.
Los grandes encuentros de la vida están llenos 
de interrogantes.
Cuando llega el gran momento uno cree haber
 contestado todas las preguntas. Cree estar listo.
Ya en ese momento uno cree tener las respuestas 
y acciona. Pero siempre surgen nuevos interrogantes.
Qué, cómo, cuándo, dónde y por qué. Eso es lo
 que siempre nos preguntaremos.
¿Importa dónde estamos? ¿Hay que tener una 
razón para hacer todo lo que hacemos? Vivimos 
deteniéndonos con preguntas. ¿A dónde vamos? 
¿Cuál es el camino? ¿Qué sentido tiene todo? 
Nos llenamos de preguntas. ¿Y si no llego? 
¿Y si no te encuentro? ¿Y si te pierdo?
¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué? 
Todas las preguntas tienen la misma respuesta. 
¿Qué es esto? Un viaje. ¿Cómo llegué acá? 
Viajando. ¿Cuándo? Durante el viaje. ¿Dónde 
estoy? En el viaje. ¿Por qué? Por el viaje. De
regreso a casa, a la luna, al centro de la tierra 
o al interior de uno mismo. Todo es un gran 
viaje, en el que sabemos de dónde partimos, pero
no a dónde llegaremos. Y eso, es lo más divertido
 del viaje.

Cosas de la vida. (2) Relativo & absoluto.

Hay momentos en los que el tiempo parece detenerse. Todo ocurre en pocos segundos, pero para vos es una eternidad. El tiempo se vuelve espeso, tenso.
Un observador externo verá que todo ocurre rápidamente, pero para el que lo está viviendo desaparece la noción del tiempo. Todo depende del punto de vista. Todo depende del observador.
En esos momentos comprendemos que nada es absoluto y que todo es relativo ¿o no? ¿Cómo se puede estar absolutamente seguro de algo si todo el tiempo hay cosas que relativizan todo? ¿Uno deja de ser bueno cuando hace algo malo? ¿Existe el malo absoluto, el bueno absoluto?. 
Nosotros vivimos en un mundo perfecto, sin fallas ¿Existe algo sin fallas? ¿Existe un mundo absolutamente perfecto, algo absolutamente perfecto? Cuando crees una verdad absoluta no hay lugar para las contradicciones.
Si todo es relativo no hay nada malo, no hay nada bueno, no hay nada feo, no hay nada hermoso. No es cierto que todo es relativo, hay cosas que son absolutas. Esas cosas son las que le dan sentido a nuestra vida. La vida es un laberinto de cosas relativas. Y cada tanto nos encontramos con algo absoluto.

Cosas de la vida. (1)

Nos desespera preguntarnos ¿Por qué? ¿Cómo? y no encontrar una respuesta, no entendemos por qué ni cómo pasan las cosas, pero sabemos que es por algo, para algunos el destino, para otros Dios, y para otros simplemente pasan. Cualquiera de éstas creamos, la idea es focalizarse en cómo solucionar el problema o como disfrutar algo que no es tan bueno, y no trabarnos en encontrar un ¿por qué? que quizás no existe.
Saber controlarnos, aprender a no desesperarnos si no encontramos la salida del laberinto, intentar salir de un pantano de dudas; éstas nos ayudan a pasar más fácil esta vida sin encerrarnos en la negación, en el "no puedo", desde lo más mínimo hasta lo más grave.